
Era una vez, un pequeño niño que siempre se la pasaba solo, y no tenía amigos.
Un día, cuando iba caminando se encontró un títere muy bonito, el pensó que era de alguien que había pasado por ahí.
El niño busco mucho al dueño pero nadie apareció.
Cuando llego a su casa su mamá le dijo, que por que se había tardado tanto, él le contestó, que se había tardado porqué se encontró un títere, y había buscado a los dueños.
La mamá pensó ¿y a este niño que le pasa? no le creyó y lo regañó.
El niño observaba el títere cuando de repente vio que se movía y que le hablaba, el asombrado se asustó, salió corriendo y le dijo a su mamá, ella le contestó que no inventará historias.
El niño regresó a su cuarto y se recostó, el soñó que el títere le hablaba y se ponía a jugar con él, pero no era un sueño era realidad.
Pasaron los días, el niño seguía creyendo que era un sueño hasta que un día se rió tan fuerte que despertó a sus papas, de inmediato fueron a ver que pasaba y vieron al niño con el títere, le preguntaron y el niño les contó todo lo que pasaba, sus papas solo lo oyeron y no le hicieron caso.
El niño fue tomándole cariño al títere, llego a ser un amor gigante, como si fuera el hermano que nunca tubo.
Sus padres no se explicaban porqué lo quería tanto, hasta que se les ocurrió que su hijo sabia usar lo más profundo de su imaginación.